El cerebro no desea la 'verdad'. Solo anhela la 'comodidad'.
Existe una razón por la cual, por más que se presenten datos masivos y cifras objetivas, no se logra doblegar la convicción de los fervientes partidarios políticos.
1. Ley de Conservación de la Energía
Desmantelar y reconstruir un sistema de creencias preexistente con nueva información exige un gasto calórico considerable para el cerebro. En consecuencia, el cerebro humano está intrínsecamente dotado de un mecanismo de sesgo que, de forma instintiva, selecciona únicamente la información que corrobora sus convicciones previas y descarta los hechos restantes como meros errores, todo ello en aras de la conservación energética.