Una huelga de natalidad nacida no del egoísmo, sino de la 'racionalidad capitalista'
La decisión de no tener hijos no se debe a la decadencia moral de la juventud. Es un instinto de supervivencia que ha respondido de la manera más racional a las señales enviadas por el mecanismo de precios del mercado.
1. El fin anunciado de la estafa piramidal del bienestar
En medio de precios inmobiliarios astronómicos y una competencia excesiva en la educación privada, tener hijos se ha transformado en una 'pérdida de capital' perfecta. El problema radica en que, si la próxima generación se reduce, la estructura fiscal que sostiene la 'pensión nacional' y la 'atención médica gratuita' de las que disfruta la actual generación 586 colapsará. La huelga de natalidad es la venganza más silenciosa y destructiva de la juventud en respuesta a la explotación de los intereses creados.