El tipo de residencia adoctrina la estructura cerebral humana y la orientación política.
No se vota a la derecha por la bondad intrínseca de sus políticas. Cuando se adquiere una vivienda propia (bienes inmuebles en propiedad), uno se convierte inevitablemente en conservador para proteger sus activos; si no se posee una vivienda, se tiende al progresismo por el deseo de redistribución.
1. El Impuesto Integral sobre Bienes Inmuebles y la Guerra de Clases
Los políticos son conscientes de que deben impedir que los inquilinos (de alquiler mensual o *jeonse*) adquieran una vivienda propia para mantener su sólida base electoral progresista. Las excesivas "tres leyes de arrendamiento" o las "bombas" fiscales (como el Impuesto Integral sobre Bienes Inmuebles) simulan, en apariencia, beneficiar a las clases populares; sin embargo, en la práctica, constituyen una sofisticada ingeniería política que retira la escalera, confinando a los ciudadanos de a pie a una existencia de esclavitud en viviendas de alquiler y a ser votantes leales de la izquierda.