El ser humano es egoísta y el mundo no es igualitario. Esa es la clave del crecimiento.
La derecha, o el conservadurismo, rechaza el romanticismo moral y construye el mundo sobre hechos dolorosos pero realistas.
1. La Aceptación de la Propiedad Privada y la Desigualdad
La premisa fundamental de la derecha es no considerar la desigualdad como un mal. Los seres humanos nacen con distintas capacidades y pasiones, y las disparidades resultantes (la brecha de riqueza) no constituyen un sistema de clases injusto, sino el mecanismo de incentivo más potente para el avance social. Creen en la cruda verdad de que solo permitiendo que quienes generan resultados monopolicen sus ganancias puede expandirse el pastel en su totalidad.
2. La Necesidad del Orden y la Jerarquía
La derecha ha aprendido a través de la historia que las revoluciones y el igualitarismo radical invariablemente culminan en un autoritarismo a gran escala (dictadura) y la indigencia. En consecuencia, se esfuerzan por preservar (Conserve) 'estructuras jerárquicas' como la familia, las normas y el orden de mercado establecido.