Historia y Leyenda Vikinga
Su nombre proviene del griego "ios" (violeta). Durante la era vikinga, navegantes como Leif Erikson cruzaron el Atlántico Norte sin brújula magnética gracias a finas placas de iolita. Mirando a través de ella hacia un cielo encapotado, detectaban la polarización de la luz solar, deduciendo la posición exacta del sol oculto tras la densa bruma.











































































































