Lágrimas de la Diosa Selene y el Gigante Subterráneo de Naica
Los antiguos griegos y romanos creían que este yeso cristalino era hielo celestial depositado por Selene, la diosa alada de la luna. En la antigüedad clásica, se tallaban finas láminas de selenita (lapis specularis) para cubrir las ventanas de palacios y basílicas, bañando los recintos sagrados con una luminiscencia blanca etérea. El asombro del mundo revivió en el año 2000 con el hallazgo de la "Cueva de los Cristales" en Naica (México), a 300 metros bajo tierra. En un horno hidrotermal natural de 50 °C y humedad total, se formaron columnas colosales de más de 12 metros de largo y 55 toneladas. Este bosque subterráneo de cristal confirmó a la selenita como la arquitectura sagrada de luz más imponente jamás concebida por la Tierra.











































































































