Orígenes y el Fuego del Vesubio
Descrita en 1795 por Abraham Werner a partir de fragmentos de roca escupidos por las entrañas del volcán Vesubio. Casi a la par, el cristalógrafo francés René Haüy la bautizó idocrasa (del griego "eidos" y "krasis", mezcla de formas) por asemejarse en sus caras cristalinas al granate y al circón. Simboliza el fuego creador que rompe con la apatía y el conformismo.











































































































