Historia y Mito Sagrado
Confucio ensalzó el jade porque su brillo encarna la benevolencia, su densidad la sabiduría y su resistencia la rectitud. En China, las mortajas imperiales cosidas con hilo de oro aseguraban la inmortalidad del alma. Al otro lado del mundo, mayas y aztecas valoraban el jade verde por encima del oro, identificándolo con el aliento vital del sol.











































































































