Orígenes y el Descubrimiento en los Urales
Descubierta en 1833 en los venerados depósitos de esmeraldas de los Montes Urales por el mineralogista Nils Gustaf Nordenskiöld. Los mineros la confundían continuamente con cuarzo o diamante, pero su asombrosa dureza cercana a 8 delató una química insólita de berilio, de donde surgió su nombre griego "phenax" (impostor). Fue rápidamente adoptada por los místicos como el transmisor definitivo para comunicarse con inteligencias lumínicas superiores.











































































































